Embarazada pero no importa, se casa

En Latinoamérica, se supone que las niñas bien no tienen relaciones sexuales antes del matrimonio. Qué dios no lo quiera. Cuando Pepito y Pepita se van al cine emperifollados de perfume y hormonas, los papas están convencidos que en el asiento trasero del coche del jovenzuelo no pasa nada.

Ni se enteran que los dos tórtolos habían reservado un cuarto de hotel, si papi tiene dinero, para dar rienda suelta a sus pasiones más feroces. Sólo que Pepita se preocupa mucho por las apariencias y como se considera niña bien, no se le pasa por la cabeza la anticoncepción. Qué horror, mamá se daría cuenta.

¿ Y Pepito ? Pués no se pone condón, obviamente, el machín afirma que tiene menos sensaciones. Y como Pepita tiene miedo de perder a este hombre formidable, pues cede a todos sus caprichos. Aunque ponga en peligro su salud y su carrera. Hasta que un día el espíritu santo decide que la suerte ya no va a acompañar la parejita.

Pepita queda embarazada. ¿ Abortar ? Qué va, *no se puede. Únicamente las señoritas de las familias más ricas se « ausentan » algunas semanas para deshacerse del problemín en Estados Unidos. Pero no es el caso de Pepita. Le va a tocar decirle a don Pepe y a doña Pepa, que tanto habían insistido que el sexo es pecado fuera del matrimonio.

Hacer lo correcto…

La heroína de la historia tiene « suerte », pepito quiere hacer lo correcto y casarse. Después de una larga conversación con don Pepe y doña Pepa, lágrimas y uno que otro insulto, los padres de Pepito son convocados.

Hay que activarse, queda poco tiempo para buscar el vestido de boda con elástico, las flores, la iglesia  y el curita. Uf, lo lograron. Apenas se ve la barriga. Los novios se van de luna de miel y de regreso la pobre Pepita no puede ni con su alma.

Poco tiempo después, Pepito Jr llega a este mundo, o más bien a la casa de sus abuelos. Como los papás estaban tan jóvenes y no habían terminado sus estudios, no son independientes y les toca compartir el techo.

Si la educación sexual fuera fomentada, si los que creen que el aborto y la píldora son sinónimos de perversión entendieran que no es así y si las mujeres comprendieran que sólo ellas deciden de lo que van a hacer con su cuerpo, todos los Pepitos y Pepitas no tendrían que truncar su juventud para volverse niños criando niños.

* El aborto es castigado por la ley en Colombia, en México,  en Venezuela, en algunos estados de los Estados Unidos y en tantos otros países del continente. En Honduras, hasta la anticoncepción de emergencia es prohibida desde 2009.

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