El show de Dominique Strauss-Kahn

Dominique Strauss-Kahn y su esposa Anne Sinclair.

De regreso en Francia, bajo la luz de los proyectores,  Dominique Strauss-Kahn esperó al menos tres semanas para hablar. Durante todas sus peripecias neo-yorquinas, el ex patrón del Fondo Monetario internacional se quedó mudo. Su mujer, sus abogados, sus amigos, todos hablaron en nombre del que pudo ser presidente de Francia.

El domingo por la noche, a una hora de gran escucha, DSK se dejó entrevistar por la periodista y presentadora de uno de los dos telediarios estrellas de las 8 de la noche. Dejarse es un decir, porque la periodista Claire Chazal es una muy buena amiga de Anne Sinclair, la esposa de Strauss-Kahn, igualmente periodista. Y se notó.

12.5 millones de espectadores vieron 20 minutos de espectáculo donde el político pudo disque justificarse de « su falta moral » -qué alguien me explique lo que es una falta moral- pedirle disculpas a su mujer y a los Franceses como Bill Clinton con Monica Lewinski, explicar con la cola entre las patas el miedo que sintió estando entre las garras de la ley, como los periodistas le hicieron su vida aún más imposible.

Una entrevista sin respuestas

¿Y qué hizo la periodista? No mucho. Preguntas calibradas y pobres, casi ninguna contradicción…En fin, un show más que una entrevista. Vergüenza le hubiera dado a Aristegui.

Lo mejor de todo es que aproximadamente ocho minutos antes del final de la entrevista, Strauss-Kahn se puso a hablar de la crísis griega y del euro para probar que no había dejado sus habilidades económicas en los juzgados de la Gran Manzana. Completamente surrealista. ¿Y la violencia contra las mujeres ? ¿ Qué paso en esa suite del hotel de lujo? ¿Y las otras mujeres que lo acusaron? ¿Todo esto fue un complot ? Nada. Sólo más preguntas.

Lo único que quedó fue un record de audiencia para la cadena que difundió la entrevista, una indignación de la parte de las feministas y de la clase política y el sentimiento que hay dos justicias, la de los pobres y la de los ricos.

Banon contraataca

Pero Tristane Banon, la periodista y escritora que lo acusa de tentativa de violación no se quedó con los brazos cruzados. El día siguiente, ella y su abogado se presentaron en otro telediario también de gran escucha. Durante largos minutos, Banon expuso su versión de los hechos. Reiteró que no había acusado a Strauss-Kahn en 2003, fecha presunta de la agresión porque era un caso muy político y que se había decidido a atestiguar gracias a Nafissatou Diallo.

También aprovechó para expresar su coraje. Para ella, las violaciones y la violencia contra las mujeres son un verdadero problema de sociedad en Francia « y en vez de ocuparse de eso,  le dan 20 minutos en la tele a alguien que no estamos seguros que es inocente ». Efectivamente, Strauss-Kahn no ha sido inocentado ni en Estados Unidos ni en Francia. Pero con este show, la telenovela se le ha probablemente terminado.

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